¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
De entrada se puede decir categóricamente luego de leer el texto de Xavier Vargas, que no, el aprendizaje con “H” no es para nada trivial, pues no hay aprendizaje que no sea significativo, pese a que en estos tiempos cualquiera hable de él sin reflexión, análisis, crítica o sin tener una noción aunque sea somera de su conceptualización.
La vaguedad y lo efímero (superficialidad generalizada) de muchas consideraciones que en torno a el aprendizaje se hacen confunde y distrae, alejando cada vez más a propios y extraños de lo que necesitamos.
Es necesario destacar que al aprender se elige una forma concreta de apropiarse, asirse de la realidad, del mundo, descartamos por tal motivo la trivialidad.
Al reconocer la enorme complejidad que implica el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues debe tenerse presente que es una competencia “capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero no se reduce a ellos” (Pérrenoud, 2002), como sugerir y hacer trabajar a los alumnos con vínculos entre los saberes y las situaciones concretas.
Un asunto importante es como nosotros docentes asumimos el aprendizaje será, y en este caso ha de concebirse como “un proceso de descubrimiento de significados personales sobre la realidad que se percibe, tal como es percibida por la persona” (Moreno, 1997), si lo favorecemos (su descubrimiento), situando su verdadero interés por aprender, habremos dado un gran paso.
Esta pregunta nos obliga a reflexionar sobre como estamos organizando las situaciones educativas, que posibilidad real de desarrollo cognitivo tienen nuestros alumnos y alumnas. Sin cerrarnos al saber conocer y saber hacer, necesitamos del saber convivir y del saber ser.
Es urgente dejar de subestimar nuestra actividad como docentes, como facilitadores y las exigencias de la sociedad actual, somos un parte fundamental del proceso de enseñanza y aprendizaje, continuemos con la búsqueda, como disparar la motivación en los alumnos, como generar un verdadero interés en ellos.
Finalmente, he de reconocer las profundas implicaciones que encierra nuestra actividad docente, la búsqueda constante de respuestas ante los constantes retos en los que nos vemos inmersos, promueve en cada uno de nosotros diversas reacciones, la movilización de esquemas, la reconstrucción de nuestra realidad y de nosotros mismos, abre nuevas interrogantes y nos impulsa a continuar adelante.
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